| “¿Qué necesidad tengo de untarme los bolsillos? Vender la patente era ilógico” |
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| Escrito por Beatriz G. Blasco | ||||||||||||||||||||||||||||||
| martes, 20 de octubre de 2009 | ||||||||||||||||||||||||||||||
![]() El científico pasa la mayor parte del día investigando en su instituto de Colombia. Descubridor de la vacuna contra la malaria, el jurado valoró, además de su logró científico, su espíritu altruista al haber cedido su conocimiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un carácter que se percibe a los dos minutos de conversación. Cercano y afable, Patarroyo intentará visitar la ciudad en noviembre. –¿Cómo recibió la noticia? –Le cuento. Aquí en Colombia existen dos docenas de colegios en distintas partes donde me han hecho el honor de colocarles mi nombre. Así que de vez en cuando voy a visitar a los chavalitos para hablarles sobre lo que es un proyecto de vida, lo que es tener metas, objetivos, sueños... y por encima de todo tener una disciplina de estudio y trabajo. El tercer elemento que les involucro es la importancia de la solidaridad. Aprender que el otro es una persona igual a uno y no importa su condición social, política, económica, religiosa... –¿Estaba con ellos? –Sí, visitando uno de esos colegios. Además, hay también cuatro grandes hospitales con mi nombre, de lo cual me siento muy honrado, y estuve también en uno de ellos el sábado. Estar con los enfermos me llena. Mi secretaria me llamó cuando estaba con los chavalitos, sobre las 15:00 horas en Colombia, 22:00 horas en España, por lo que ya no pude llamar a nadie allí. Y como para ir al hospital tenía que trasladarme a otra ciudad, tampoco tuve tiempo de revisar el correo. –¿Qué le parece que se acuerden de usted en un lugar tan lejano? –No hago diferencias con nadie ni con nada. En absoluto. El hecho de que Ceuta sea una ciudad pequeña me tiene sin cuidado, la grandeza no está en su geografía, sino en sus gentes. Y eso es para mí lo importante. He vivido en áreas extremadamente pobres desde el punto de vista económico, político y social pero siempre he encontrado la más enorme de las grandezas espirituales. Eso le da más o menos una idea de cómo pienso. Ceuta históricamente tiene vital importancia y que la ciudad me haya concedido el premio es un honor tan grande como cualquiera de los otros. –¿Cuándo vendrá a recogerlo? –Estoy tratando de organizarlo para noviembre porque tengo que ir a España. Me toca estar en Buenos Aires, pues pertenezco al Foro Iberoamérica con Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, con Élida Piñón, con Tomás Eloy Martínez... es un foro muy privado en el cual participar todos analizando las cosas. Tengo que ver cómo organizo el viaje a Argentina, a Alemania y a España. Sé que será en noviembre. –Su trabajo se vincula necesariamente a la lucha contra la malaria. ¿Puede darme algunas pinceladas sobre sobre ella hoy en día? –Es y ha sido el principal problema de salud pública en el mundo. Tanto que cuando los Unos llegaron a Roma, venían totalmente diezmados por la malaria. Por eso el Papa Urbano VII logró detenerlos, pues estaban devastados por la malaria. La guerra del Vietnam se perdió prácticamente por la malaria, se dice que Alejandro Magno murió de malaria. Y así sucesivamente. Actualmente, la OMS tiene un estudio publicado en la revista Nature donde determinan que en el año 2004 hubo aproximadamente 500 millones de casos, de los que mueren aproximadamente tres millones, fundamentalmente niños menores de cinco años y muchos en el África Subsahariana. Es una enfermedad de una trascendencia universal y esa es la razón por la que nos dedicamos a trabajar con ella. –Y dieron con la fórmula... –Pero más que todo es como un modelo experimental para poder definir las reglas del juego a través de las cuales se puedan diseñar vacunas. Existen sólo 13 vacunas para 517 enfermedades infecciosas que puede llegar a sufrir el ser humano. No tenemos vacuna para la sífilis, ni para los monococos, para el tifus... me puedo gastar la hora diciendo enfermedades. Lo que hemos intentado hacer y ahí continuamos es buscar una metodología lógica, racional y científica para lograr establecer vacunas trabajando fundamentalmente con la malaria porque es un tremendo problema de salud pública y se presta para poder estudiar la interacción con el microbio, el agente causal patógeno, y el individuo. –Llevan ya mucho tiempo... –Sí, hemos tratado en estos 35 años de definir qué interacciones hay a nivel molecular, atómico, químico entre el microbio y el huesped que va a desarrollar la enfermedad. –¿Cuál es su próximo reto? –Esto lo tenemos que completar aún. La primera vacuna tenía una eficacia del 30% al 40% y actualmente estamos tratando de que la actual cuente con un 95%. Es algo que aspiramos a completar relativamente rápido. Lo tenemos como objetivo y meta porque, como le dije, son tres millones de muertes al año. Cada segundo cuenta. Cada minuto mueren diez personas de malaria. Es espeluznante. Es una pérdida de miles y millones de vida y la razón por la cual nosotros trabajamos en dos turnos de 16 a 18 horas diarias. –He leído que tan sólo duerme cuatro horas diarias. Descansa muy poco, ¿no? –(Risas). Y yo le digo... ¿hay algo más delicioso que estudiar? Ir descubriendo átomo por átomo, no sólamente el microbio, sino el huésped también... ¿usted dormiría tranquila? Yo no puedo. ¡Quién va a poder dormir tranquilo con eso! En absoluto. Como dice mi mujer que es médico pediatra ‘¿ahora qué se te perdió? ¿qué bendito átomo en la izquierda o en la derecha?’. Esto tiene una trascendencia enorme y es obvio que para mí tiene algo excitante. Así de sencillo. Con cuatro horas tengo suficiente y de sobra. –Le gusta aprovechar el tiempo... –Sí, precisamente hablé ahora con Mabel Deu y le decía que el tiempo en la vida es muy corto y hay que sacarle el mayor provecho posible. –¿Qué le llevó a donar la patente? –Lo contrario no tenía ninguna lógica. Siendo financiado por España y Colombia para desarrollar la vacuna, ¿tendría alguna lógica que me untara los bolsillos? Toda una vida me he dedicado a resolver los problemas universales para el bienestar y por solidaridad con todos los seres humanos. ¿Qué necesidad tengo de untarme los bolsillos si soy riquísimo desde el punto de vista afectivo? La gente piensa que ‘una ciudad pequeña, por allá por el sur de España, me reconoce...’, ¿qué mayor reconocimiento que ese? ¿Qué mayor riqueza? Ninguna. Donde quiera que yo voy me invitan a quedarme en el Ritz o el Palace , me pagan todo de primera clase y, fuera de eso, me dan premios. ¿Qué más quiero? –Desde luego... –Además tengo una familia maravillosa, muy bien estructurada. Puedo llamar y solicitar cita donde Sus Majestades, donde los presidentes o los multimillonarios sin que nadie me la niegue. ¿Qué más riqueza? –En su opinión, ¿cuál es el mayor descubrimiento en la historia de la humanidad? –Las matemáticas. Sin duda, eso que fue hecho hace aproximadamente 2.000 años por los pitagóricos, y por Arquímedes... es la base de todo. Ahora, si me pregunta del siglo pasado me quedo con el descubrimiento de la estructura del átomo y el del ADN. Pero a nivel universal, las matemáticas, sin duda. Si no sabes el número PI, no puedes saber cómo es un círculo. –¿Está en contra de las multinacionales farmacéuticas? –No, simplemente tomo otro camino. Si el presidnete de Glass quiere andar en jet privado es su problema, yo no tengo ningún problema. Voy por otro lado, no me voy a poner a confrontarme porque es absolutamente suicida y porque lo nuestro es una vida totalmente diferente, es hacer vacunas para el mundo. –¿Buscan la vacuna universal? –No exactamente, sino una fórmula universal. Una manera lógica y a ser posible matemática. De la misma forma trabajamos en tuberculosis, hepatitis, en un método de diagnóstico del cáncer de útero... ¿le puedo pedir un favor? –Por supuesto. –¿Puede expresar mi agradecimiento al pueblo español, en particular a la Agencia Española de Cooperación Internacional y a la Caja de Navarra? Me financian el 90% de mi trabajo. –¿Cuál es sueño? –Tengo 62 años y apenas estoy iniciando (risas). Me gustaría al terminar dejar a todo el mundo vacunado contra la malaria con una vacuna muy cercana al cien por cien de protección. Y dejar las fórmulas matemáticas para que el grupo que venga detrás haga otra para la tuberculosis, la hepatitis... es decir, todas aquellas enfermedades que afligen a la humanidad. Los premios que he querido obtener ya los he conseguido y otros mucho como este. Quiero, ante todo, recalcar mi agradecimiento al jurado del Premio Convivencia, y en especial a una mujer maravillosa, que es Mabel Deu. –Le estoy quitando unos minutos de estudio... (risas) ¿qué tiene que decir a su proponente? –Mi agradecimiento enorme, pues se ha convertido en nuestro ángel de la guarda. También a la Fundación Sadar a través de la cual canalizan los presupuestos de Caja Navarra. Toño conoce nuestro instituto desde hace 15 años y me ha visto en la lucha. Vio cómo perdimos el instituto anterior, cómo se nos han ido poniendo una cantidad de inconvenientes... No nos metemos con nadie. No agredo a nadie y si me atacan procuro no responder. Pero... ¡qué cantidad de palos nos han puesto en las ruedas! Nos quitaron el presupuesto a nivel nacional, nos quitaron los monos y fuimos paulatinamente recuperando todo sin mayores aspavientos. Antonio ha visto esa lucha desde dentro porque ha estado aquí prácticamente una vez al año. Lo único que somos es un puñado de colombianos luchando para el bienestar de todos, y punto. “Es un hombre convencido de lo que está haciendo” Detrás de un Premio Convivencia siempre hay alguien. En este caso la Fundación de Investigación Solidaria Sadar, con sede en Pamplona. Su presidente, Antonio Pérez Prados, propuso en nombre de la fundación a Patarroyo y ahora, una vez conocido el veredicto del jurado, se muestra tan contento como el propio premiado. “Estamos desarrollando un proyecto con el instituto que dirige el señor Patarroyo”, cuenta, “un proyecto sobre cáncer de útero”. A través de esta iniciativa conjunta Pérez Prados conoció todo el trabajo y la extensa trayectoria del científico colombiano al que ahora le une, además, una buena amistad. “Estamos convencidos de que se merece el reconocimiento, que creemos y esperamos que sea una acicate para él y un compromiso para seguir trabajando en la misma línea de investigación solidaria”, reflexiona el profesor, antaño rector de la Universidad Pública de Navarra (UPNA). Pérez Prados hace hincapié en el espíritu altruista del científico Patarroyo y rememora cuándo lo conoció, allá por el año 1997. “Desde entonces hemos mantenido bastante contacto de trabajo sobre todo”, dice. Pero el XI Premio Convivencia es mucho más que el descubridor de la vacuna contra malaria. “Es un hombre convencido de lo que está haciendo y cree firmemente en la línea que ha descubierto con la elaboración de vacunas sintéticas”, opina Perez Prados. Los resultados hasta el momento confirman que está en una línea acertada y, además, “tiene ese don de difundir de manera más o menos comprensible el objetivo y el trabajo mismo que está realizando”. Asimismo, cree el navarro, “consigue llegar y te ves con la necesidad de colaborar en la medida de lo posible porque el objetivo es muy bueno para la humanidad”. Add as favourites (27) | Cite este artículo en su sitio | Views: 1016
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