|
Ne enternece la ingenuidad de ornitólogos, biólogos y en general de cuantos pelean por salvar de la destrucción algunas especies vivas, bien sean vegetales o animales, y me admira su tenacidad y fe en sus presupuestos, de tal manera que hago causa común con sus ilusiones, razón por la que a veces dirijo mis caminatas por determinados parajes que a ellos les preocupan concretamente, para vivir sus inquietudes.
Leí no hace mucho que una Asociación, creo que fue la SEO –Sociedad Española de Ornitología- pidió a la ciudad que se suspendan los trabajos de encauzamiento del arroyo del Infierno, con objeto de proteger a una pareja de aves de gran importancia ornitológica, con objeto de permitirles su reproducción. La propuesta, que dijeron fue gentilmente atendida por la Consejera de Medio Ambiente, me pareció tierna, admirable y digna de seguimiento, razón por la que hace unos días encaucé mis pasos hacia dicho lugar. El arroyo, que quedó reducido a su mínima expresión con la construcción del embalse que lleva su nombre, se nutre de las aguas que alivia el embalse–cuando le sobra, que es casi nunca-, y de las que recoge en tiempo de lluvias, de su menguada vertiente; lo que quiere decir que –al menos en verano- está totalmente seco. Sólo es posible seguir su cauce, desde lo alto, aguas abajo del azud, pues la parte superior está cerrada al senderista, por pasar por una propiedad privada. La visión del pretendido arroyo es realmente lamentable, como puede observarse en la imagen que ilustra este comentario. Sus riberas recientemente limpiadas y desbrozadas -conectadas entre sí por una serie de tuberías en precario estado-, están siendo invadidas de tierra procedente de unas explanaciones que se están haciendo en su orilla izquierda. El testimonio vegetal se reduce a algún pequeño cañaveral, alguna mancha de hierba y varios eucaliptos que, junto a un rudimentario sistema de sostén, sustentan los taludes del arroyo; paisaje poco o nada amable para una pareja de aves que quieran formar su nido. Quizá el panorama mejore en la parte alta del arroyo (¿) inaccesible para el paseante, y sea allí donde pueda consumarse el cortejo nupcial, aunque me dicen que difícil lo van a tener, pues hasta allí llegó ya la tarea de limpieza y desbroce que ha dado lugar a una denuncia de los ornitólogos. A pesar de simpatizar rotundamente con las ansias de proteger a la naturaleza en todos sus aspectos, lo que manifiesto en mis escritos por activa y por pasiva, no tengo más remedio que reconocer que la triste realidad hace que ciertos proyectos y pretensiones sean inaccesibles, dada la fortísima presión del gremio del ladrillo, y los intereses económicos. En este caso, urbanizaciones desmesuradas que en algún caso puede que invadan la zona de policía que determina la Ley de Aguas, acosan al arroyo del Infierno por sus dos riberas, y ni los pájaros, ni el maestro armero con sus armas bien dispuestas, van a ser capaces de contener los ímpetus de los urbanitas que –ojalá me equivoque- con el tiempo van a terminar por soterrar el cauce y elevar sobre él nuevas construcciones, que empezaron siendo villas, y ya alcanzan dos y tres alturas. Como bien dice Pérez de Rivera, es una pena que un territorio, menguado y manejable, que debería ser ejemplar, se esté deteriorando a velocidad exponencial, convirtiéndose en paradigma, precisamente, de lo que NO DEBIERA SER. Para llorar. Add as favourites (17) | Cite este artículo en su sitio | Views: 229
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |