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A pesar de que los medios parecen haber dejado algo de lado el tema del acoso escolar, su incidencia no deja de crecer, a decir de esta profesora. Esta tarde lo tratará en el centro asociado de la UNED
En la jornada multicultural que se lleva a cabo hoy en la UNED, la profesora de la Facultad de Educación María Senra abordará con los diferentes actores del proceso educativo, padres y docentes, la problemática del acoso escolar, en la misma semana en que Delegación del Gobierno ha anunciado que en noviembre comenzarán las charlas relativas del Plan Director relativas a la seguridad y convivencia en los centros. Hasta 37 sesiones sobre acoso escolar han sido solicitadas por los centros, lo que da cuenta de la magnitud del problema. –Hubo un tiempo en que prácticamente cada día se veía un caso nuevo de acoso escolar en los medios de comunicación. ¿Ahora cree que el número se incrementa o desciende? –No creo que hayan descendido en absoluto. Quizá no esté de tanta actualidad porque en su día sí hubo unos casos bastante alarmantes, y ahora parece que el tema se ha estancado. –Usted ha estudiado este fenómeno de la violencia escolar. ¿Cuáles son los datos más llamativos de su análisis? –Cuanto menos, debería movernos a una reflexión seria sobre lo que está ocurriendo en las aulas el hecho de que el 12% de chavales manifiesta que ha sufrido hostigamiento a un nivel alto, es decir, un acoso fundamentalmente basado en insultos y amenazas. Otra cosa es el ‘bullying’, es decir, la violencia física. Me parece un dato realmente alarmante para tratarse de chavales que, como en el caso del estudio, no tienen más de 13 ó 14 años. –¿Los padres y profesores ven que el acoso es un tema de su competencia o siguen considerándolo cosa de chavales? –No creo que este tema es cosa de chavales. Ni los padres pueden delegar exclusivamente en la escuela la educación de los hijos, ni tampoco la escuela puede eludir su responsabilidad en este tema. Además, creo que es una responsabilidad de la sociedad en general. El chaval no tiene por qué sufrir violencia de sus compañeros. Se supone que les mandamos al colegio para que sean felices y que aprendan a ser un poco mejores. –¿Cuál cree que es la causa de que lo que antes eran meras peleas se hayan convertido en verdadera violencia? –Yo no creo que lo que antes llamábamos cosas de críos fueran realmente cosas de críos. Ahora mismo nos estamos concienciando de su verdadera dimensión. Pero la causa real es que los padres tratan de compensar la falta de atención a los hijos facilitándoles la vida en exceso y dándoles todos los caprichos. Lo único que no hacen es ponerles límites, y el niño al que no se le ponen límites los va buscando por su cuenta durante toda su vida. Aunque no sea un valor en alza hablar de valores familiares, la experiencia demuestra que son necesarios. –Los niños tal vez pasen demasiado tiempo solos... –Esos padres que pasan poco tiempo con sus hijos, que tienen poco tiempo para hablar y para divertirse con ellos, tratan de compensar eso consintiéndoles todo y comprándoles todo lo que les apetece, y eso no es suficiente. –¿Las videoconsolas y la televisión tienen tanta incidencia en estos comportamientos como se nos quiere hacer ver? –Es más cosa de la familia, pero evidentemente influye el tiempo que pasa con estos aparatos. Hay muchas formas de pasar el tiempo, pero hay que buscar que lo hagan de una forma más educativa y socializante, y no así. –¿Cómo puede reaccionar un padre que se da cuenta de que su hijo es un acosador escolar? –Lo más positivo sería que, de hecho, reaccionaran, porque a menudo no lo hacen. –Quizá suelen pensar que no es para tanto... –Así es, tratan de quitarle importancia diciendo que son cosas de críos, cuando en realidad se puede estar formando un futuro agresor, que puede extender su violencia a otro tipo de ámbitos, sobre todo si ve que esto no encuentra respuesta en su casa o en la sociedad. –¿Y en el caso de que el niño sea el agredido, qué habría que hacer? –Precisamente, en eso se centra el estudio que he realizado. Trato de relacionar las habilidades sociales con el acoso escolar. Un niño que no tiene determinadas habilidades sociales está mucho más indefenso frente al acoso. Las habilidades sociales han de ser potenciadas tanto en la familia como en los centros educativos. –¿Cuáles pueden ser las consecuencias psicológicas en un niño agredido cuando ya sea adulto? –Indudablemente, puede verse muy seriamente afectado. Por un lado, puede despertarse en él la agresividad a modo de autodefensa, o pueden anular de tal forma su voluntad que le conviertan en una víctima propiciatoria toda su vida. –Cuando los niños de una clase ven que un compañero es agredido, ¿en algún caso tienden a actuar o se inhiben? –La verdad es que con 13 ó 14 años lo normal es que se inhiban. Es terrible, pero es así. Cuando adoptan a una víctima, que es convertida en objeto de burla, agresiones verbales, bloqueo psicológico y aislamiento, algunos se suman al acoso y otros se mantienen indiferentes porque ellos mismos temen ser objeto de agresiones. Add as favourites (21) | Cite este artículo en su sitio | Views: 857
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