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Manifiesto por el Hacho PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Colaboración: Paseos por nuestro legado cultural   
sábado, 07 de junio de 2008
Vivimos en un momento clave de nuestro desarrollo social y económico, en el que se está debatiendo el futuro PGOU de Ceuta. En este contexto, pensamos que también es el momento de poner sobre la mesa y acordar el tipo de ciudad que queremos construir. Entre todos tenemos que hacer un esfuerzo para compatibilizar el desarrollo urbanístico y la dotación de infraestructuras con la conservación de nuestros recursos patrimoniales que definen y dan personalidad a nuestro paisaje.
La asociación Septem Nostra-Ecologistas en Acción de Ceuta considera que el objetivo básico de la planificación urbanística debe ser la tutela de cuanto queda de valor, calidad y recursos que la naturaleza y la historia otorgaron al territorio. Para ello se tienen que establecer alternativas de salvaguardia para que  los restos más significativos del terreno queden sin edificar sine die, definiendo el valor de lo no construido en el ámbito urbano. El concepto fundamental que barajamos es que se puede proyectar el aumento de la calidad de vida del territorio sin recurrir a proyectos de expansión de las edificaciones existentes.
Resulta evidente la necesidad de modificar la política urbanística que practican nuestros gobernantes basada un desarrollismo desenfrenado tendente a crear nuevas zonas residenciales a costas del escaso patrimonio natural y cultural que nos queda. Este esfuerzo inversor de las administraciones tendría que dirigirse a la mejora de las estructuras y los servicios, así como a la búsqueda de un equilibrio entre lo construido-artificial y el ambiente natural.
La falta de respeto al genius loci o espíritu del lugar la consideramos, desde Septem Nostra, un acto de egolatría al romper una tradición fuertemente imbricada en el sentir de los ciudadanos. Quienes desconociendo o despreciando el genius loci del Monte Hacho se atreven a construir o promover edificaciones disonantes con este privilegiado lugar son unos ignorantes por mucho que cuenten con poder económico o político. Esta ignorancia tiene que ser gradualmente sustituida por una inteligencia en el territorio que consiste en considerar la noción del paisaje en todas las intervenciones que sobre el territorio se vayan a producir, desde el punto de vista de la planificación y desde el punto de vista de las obras públicas. El objetivo fundamental es salvaguardar la percepción social que los ciudadanos tienen de su entorno al ser un elemento esencial para nuestra calidad de vida.
En Ceuta presumimos de tener una alta calidad de vida, a pesar de los múltiples problemas socioeconómicos que padecemos en general, y que afectan con mayor incidencia en los sectores más vulnerables de la sociedad ceutí. Decimos que, sin perder de vista estos problemas, los ceutíes gozamos de una calidad de vida que ya quisieran muchos otros ciudadanos españoles. Nuestro clima es benigno, no existen graves problemas de seguridad ciudadana (aquí no hay atracos en bancos, ni asaltos a chalet por bandas organizadas, etc…), las distancias son cortas por lo que no necesitamos salir una hora o dos horas antes de nuestras casas para llegar a nuestros respectivos puestos de trabajo como ocurre en las grandes urbes, tenemos el privilegio de poder pasear por el Monte Hacho o pasar un magnífico día en la playa o en el monte. Son privilegios, que compensan otras graves dificultades como el aislamiento geográfico o la falta de oportunidades para el desarrollo curricular de algunos profesionales. Estos pequeños placeres: el pasear por el Monte Hacho o el darse un baño en el mar a escasos metros de su casa es lo que mantiene a muchos ceutíes apegados a esta tierra. Si merece la pena vivir en Ceuta es por la posibilidad de disfrutar de un entorno privilegiado que algunos parecen empeñados en destruir para obtener réditos económicos o políticos.
Si por algo merece salvaguardar el Monte Hacho de la especulación urbanística es por preservar la calidad de vida de los ceutíes y por que consideramos que este lugar es un elemento insustituible de nuestra identidad cultural que nos permite conocer y reconocer cómo hemos sido y cómo somos ahora.
El documento de avance del PGOU esta plagado de contradicciones. Por una se manifiesta el  deseo de “controlar y equilibrar el crecimiento, para evitar una excesiva dispersión urbana y conflictos medioambientales y paisajísticos no deseados” y al mismo tiempo mantienen la consideración del Monte Hacho como suelo urbanizable. Igual sucede con el aparente interés de “preservar el patrimonio cultural y medioambiental, por ser recursos claves de cara al futuro y fundamentales para un despegue de Ceuta como destino turístico y cultural”. No puede ser compatible urbanizar un  lugar con tantos valores patrimoniales como el Monte Hacho con el pretendido aprovechamiento socioeconómico de los recursos culturales y naturales de Ceuta.
A este respecto, la asociación Septem Nostra-Ecologistas en Acción ha manifestado en diversas ocasiones la necesidad de conservar, proteger y adecuar el Monte Hacho para propiciar su aprovechamiento social, cultural y medioambiental. Los argumentos que hemos esgrimido en estos últimos años giran en torno a sus valores paisajísticos, históricos, naturales e identitarios. En este lugar se conjugan un elevado número de recursos patrimoniales de una amplia variedad que incluyen lugares de alto interés geológico, una rica biodiversidad marina o multitud de elementos de arquitectura militar, alguno de los cuales se remontan a la época medieval. A estos recursos patrimoniales habría que sumarles los importantes yacimientos subacuáticos que se han localizado en su entorno litoral junto con interesantes muestras de arqueología industrial como la Sirena de Punta Almina o el propio faro. De índole natural cabría señalar las comunidades de gaviotas que anidan en la falda norte del Hacho, los habituales pasos de aves o las poblaciones de cetáceos y tortugas marinas que abundan en sus costas.
Existen otros recursos menos tangibles en el Monte Hacho relacionados con la mitología, su riqueza paisajística o las tradiciones más enraizadas de Ceuta. Entre los mitos relacionados con el Hacho el más conocido es su posible identificación con la columna africana de Hércules, la célebre Abyla mencionada entre otros autores clásicos por Estrabón. No cabe duda que nos encontramos ante un lugar cargado de simbolismo al ser el punto más septentrional del continente africano y punto de referencia para los navegantes desde la antigüedad. Es también lugar de celebración de una de las fiestas más genuinamente ceutí, la romería en honor de San Antonio.
Las posibles declinaciones que podemos hacer de los recursos patrimoniales que encierra el Monte Hacho convierten a este promontorio en un espacio de altísimo valor cultural que sobrepasa lo local o nacional, para considerarlo de interés internacional, un auténtico patrimonio de la humanidad, aunque no ostente este título por mandato de la UNESCO.
Una de las medidas que nuestra asociación ha propuesto en diversas ocasiones consiste en la declaración del Monte Hacho como Parque Cultural, tal y como figura en la Agenda 21 Local de Ceuta. Existen algunos precedentes internacionales de parques de este tipo en Italia y Francia, incluso en nuestro propio país. La Comunidad Autónoma de Aragón ha declarado hasta la fecha cinco parques culturales, algunos muy conocidos como el de la Sierra de Albarracín o del Maestrazgo. El objetivo que se persigue con la creación de este tipo de parque cultural es la identificación, protección, conservación, puesta en valor y aprovechamiento socioeconómico de los recursos patrimoniales. En el caso del Monte Hacho, su creación no sólo repercutiría beneficiosamente en la conservación del patrimonio cultural del Hacho sino que, además, favorecería su explotación turística.
Nada de esto será posible si entre todos no se alcanza un consenso sobre la necesidad de promover la conservación de los valores culturales y naturales del Monte Hacho, lo que conllevaría entre otras decisiones importantes considerar este lugar como zona no urbanizable de protección cultural y natural e invertir importantes cantidades de dinero en la restauración de sus recursos patrimoniales.
Las razones que sostienen nuestra propuesta para la consideración del Monte Hacho como zona no urbanizable de protección cultural y natural son muy contundentes y han sido bien fundamentadas en el documento de alegaciones al avance del PGOU.
Nuestra generación, la que va a decir lo que será el PGOU del futuro, va a ser la que defina la conservación de lo que queda de valor en Ceuta. Por ello requerimos de la sociedad ceutí y de las autoridades amplitud de mira y asumir nuestras responsabilidades ahora y considerar que nuestro paisaje será el final. Por una vez pensamos en el futuro de la ciudad que dejaremos para las generaciones venideras.


    

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